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Mar 05
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Dharma Teachings
Discurso del día de Shambhala

Sákyong, Mipham Rimpoche

Discurso del día de Shambhala

Centro de meditación Shambhala de Boulder 

16 de febrero 2018

El Kongma Sákyong, Mipham Rimpoche:

¡Muy buenos días a todos! Tienen un hermoso aspecto, maravilloso… Quiero dar la bienvenida a todos los que se unen a nosotros en el mundo entero y en este día de Shambhala, y sé que están traduciendo esto así que haré todo lo que pueda por hablar despacio.

Me gustaría aprovechar este momento sólo para reconocer que tenemos una ceremonia hermosa y potente que está marcando realmente el año nuevo. Y está señalando un “comienzo nuevo”. Es realmente el momento en el que invito a todos a reflexionar sobre su propia humanidad. Es un momento para mirar el sol de la bondad fundamental y me parece que es, de alguna manera, un ritual que hemos estado haciendo durante muchos años pero parece más emotivo que nunca ahora que estamos en un mundo donde hay mucha incertidumbre, mucho miedo y mucha vacilación y, al mismo tiempo, gran fortaleza.

Creo que nos reunimos como comunidad para celebrar, por un lado, y por otro para aprovechar este momento y reflexionar sobre lo básico de nuestro ser, de quienes somos. Es muy fácil quedar atrapado en el poder la vida y las ocupaciones, donde el tiempo pasa y nunca ahondamos realmente en el objetivo de la vida.

Esta ceremonia me parece muy potente en sí porque señalamos la ocasión y es muy sencilla: señalamos el paso del tiempo. Todos estamos envejeciendo. Algunos rejuvenecemos… pero todos estamos juntos en esto. Y es importante aprovechar este momento, me parece, como comunidad de Shambhala, y reflexionar. Al comenzar el año nuevo ¿qué actitud vamos a mantener? ¿De qué manera somos humanos?¿En qué se basa nuestra manifestación? ¿Cuál es la base de quiénes somos?

Sé que para muchos de nosotros el mundo es un reto, respecto a lo que está ocurriendo. Se está retando a nuestra propia humanidad. ¿Nos estamos volviendo más humanos, o menos? Está claro que, por un lado, los principios de la bondad fundamental son profundos y que en la tradición Shambhala hablamos a menudo de la idea de bondad fundamental. Hablamos de ella en relación a nuestra propia valía. ¿Qué significa esto? Respeto hacia nosotros, sentir un nivel básico y profundo de aceptación propia, valorando quienes somos. Al mismo tiempo consiste en valorar a los demás y respetarles.

Por un lado es muy sencillo pero se están desafiando estos principios en sí: la gente no se respeta necesariamente a sí misma ni a los demás. Por un lado hay un momento de vacilación sobre cómo portarnos y esa fracción de segundo pone en marcha toda nuestra actitud ante la vida.

Me parece que en este momento concreto debemos tener la fortaleza, como comunidad, de mirar ese nivel de profundidad y sutileza. Al no respetarnos a nosotros ni a los demás podemos caer en un conflicto emocional, mental, puede conducir al abuso y al perjuicio, puede conducir a la falta de respeto y, en algún momento, puede conducir como dicen las enseñanzas al hambre, las plagas y la guerra. Puede conducir a la destrucción medioambiental.

Así que, por un lado, somos humanos y, por otro, podría parecer que no tenemos mucho poder pero nuestra humanidad y cómo nos relacionamos con ella está determinando el resultado del planeta y de nuestro mundo. Nos sentimos cada vez más retados porque vemos la imperfección de la humanidad o la aparente imperfección aunque eso ya no es sencillamente algo que está ahí, en el mundo. Nos enfrentamos a los mismos retos en Shambhala, en nuestra comunidad. Si nos respetamos entre nosotros, cómo nos portamos, si respetamos a nuestros conciudadanos y socios, no estamos separados, somos lo mismo. Nos influye y participamos en el mundo y, para mí, esto revela nuestra propia humanidad. Tenemos la meditación, tenemos enseñanzas poderosas y métodos. Sin embargo, somos imperfectos, tenemos defectos, cometemos errores, no siempre somos amables, y eso conduce a un sensación de herida profunda y a una sensación de “reto”.

En mi caso veo esta comunidad como un viaje de muchas maneras. Y he descubierto que una de las cosas más difíciles de hacer (aunque es algo ligeramente personal) es la comunidad. No es sólo nosotros sino que la comunidad es un reto para todos. ¿Cómo vivir juntos? ¿Cómo ser una familia? ¿Cómo compartir este viaje sorprendente llamado vida? El mundo está ahora tan conectado que es fácil perderse, individual y socialmente.

Se podría decir que, de muchas maneras, nuestra comunidad es como una persona, como un niño y no estoy seguro de que hayamos salido de la fase los pañales… puedo ver que intentamos usar el orinal, puedo ver que intentamos caminar, puedo ver que intentamos jugar amigablemente con otros niños pero nos queda un largo camino. Al mismo tiempo se trata de eso. Si nuestra comunidad va a ser fuerte, vibrante, y si va a continuar en el futuro, a veces usamos la palabra “sangha”, y la palabra es “noble”. ¿Somos suficientemente nobles para llamarnos “noble”? Y eso significa que hay una profundidad de carácter y honor.

Esto es un viaje y me parece que en el futuro tenemos que crear una comunidad que sea inocente en cierto sentido, para no perder una sensación de valoración, como también una comunidad que quiere perdurar. No hay que ser ingenuos porque ocurrirán errores y otras cosas debido a nuestra humanidad pero, si creamos una comunidad que sea capaz de trabajar con eso, y que pueda tener suficiente profundidad para enfrentarnos a esos retos, entonces la comunidad se esforzará.

Igual que trabajamos con nuestra propia mente en la meditación, y lidiamos con nuestra propia mitología de la mente, lidiamos con malos pensamientos y buenos pensamientos, con la ausencia de pensamientos y la abundancia de pensamientos. De este modo la meditación es una gran ecología, independiente, de autoapoyo en la bondad fundamental. Del mismo modo trabajamos en nuestra comunidad, trabajamos con nosotros. Para hacer esto me parece que el elemento clave es la amabilidad.

En el discurso del día de Shambhala del año pasado, si prestaron atención, mencioné que había estado trabajando en una práctica: una sádhana de la amabilidad, una meditación sobre amabilidad, basada en la luna de la amabilidad. En Shambhala tenemos en el cielo el sol de la bondad fundamental pero me parece que, como comunidad, y si nos inspira crear la sociedad iluminada, tenemos que invocar ahora a la luna, los rayos frescos y reconfortantes de la luna.

Como dice uno de los termas-raíz o enseñanzas de la tradición Shambhala, en la sección sobre cómo educar a un guerrero: “Esa mente temerosa debe ponerse en la cuna de la benevolencia”. Por consiguiente una transmisión clave es que la amabilidad es la clave. No es tan emocionante como el amor, no es tan duro como el esfuerzo pero la amabilidad hace que la vida sea llevadera. Y cuando no vivimos o recibimos amabilidad es difícil vivir. La sociedad es lo mismo, tiene que haber amabilidad. La amabilidad es una virtud porque también hace una cultura duradera.

Dentro de la tradición  Shambhala, aunque hablemos del guerrero en el sentido de la valentía, en el calor de la agresión, hay gentileza  que posee las virtudes gemelas de la inteligencia y la paciencia. Por tanto, cuando decimos que es una sociedad amable, también significa que es paciente e inteligente. Es una forma inteligente de vida. Esto es un reto porque, cuando surgen las dificultades, queremos recurrir a la agresión y es difícil construir algo con agresión porque el objetivo de la agresión es destruir y lo que intentamos realmente hacer es crear, no sólo destruir. Y en ese proceso de crear necesitamos gentileza. Al surgir los retos, resultarán una prueba de fondo, si vamos a engendrar estos principios que queremos mantener con tanto cariño.

Como comunidad y como cultura me parece que ahí es donde estamos como humanidad, porque la amabilidad y paciencia no son sólo cosas bonitas, sino que son realmente el material para sobrevivir. Somos afortunados porque tenemos estas palabras pero ahora es el momento de construir realmente una cultura basada en el significado de estas palabras. En nuestra comunidad no se trata sencillamente de palabras sino del sentimiento que creamos. Si nos vamos a manifestar tenemos que disfrutar lo que hacemos y, para disfrutar, tenemos que tener amabilidad. Hay esa sensación de amabilidad que permite que ocurra algo reconfortante.

Sale la luna en el cielo oscuro y es reconfortante. ¿Podemos ser en la oscuridad ese rayo de luna de amabilidad fría y sentida? ¿Podemos manifestar eso? Creo que podemos y eso ha ocurrido a lo largo de la historia. Esa es la inspiración de Shambhala. Una comunidad que está en la oscuridad y que es capaz de encontrar la luz en su interior y no caer en el pozo vacuo de oscuridad sino levantarse. Para hacer so necesitamos algún tipo de valentía y fortaleza. Necesitamos lungta frío, necesitamos el lungta frío reconfortante de la luna y con eso tenemos ambas virtudes, amabilidad y destreza. Les invito a encontrar ese espíritu del guerrero que todos tenemos dentro. Ahí está.

Lo que es poderoso como comunidad es que nos ayudamos unos a otros para encontrar esa fortaleza. Sólo reconocer que respetamos, admiramos esta cultura de amabilidad y valentía, sólo ver a los demás haciéndolo, nos sacude la ambivalencia y nos permite ir a un lugar más profundo. Es difícil hacerlo cada uno por su cuenta, aunque les animo a que  lo intenten pero la mayoría de nosotros necesitamos algo de cordialidad, sólo un poco de amor… un poco de ánimo. Y justo en el momento adecuado, igual que una brisa gentil que sale de la nada, nuestras velas ya no están caídas sino que esa ligera racha de viento nos permite desplegar el lungta y navegar.

Lo que he notado de la vida, quizá sea sólo yo pero es difícil presionar la “pausa”. Nos guste o no, es seguir en marcha y hoy, como comunidad, reconocemos que estamos en un viaje. Cuando miramos al cielo nos damos cuenta de que estar en semejante viaje es un milagro y hoy valoramos ese milagro. No creo que esté insistiendo demasiado. Cuando uno no se siente bien, cuando está enfermo, uno desea no sentirse mal y salir de la cama, así que tenemos esos momentos en los que vacilamos, necesitamos apoyarnos unos a otros. Pienso que podemos empezar hoy abriéndonos y soltando la luna de amabilidad y, en este año nuevo, hacer una meditación breve sobre la luna de la amabilidad, como forma de incorporar esta energía personalmente en la vida y en el mundo. Y que nuestra comunidad proporcione algún alivio al mundo y que produzca algo reconfortante.

[Meditación guiada]

No se olviden de respirar. ¿Dónde está el sol? En nuestro corazón. ¿Dónde está la luna? En nuestro corazón. El corazón y la mente son muy poderoso y si podemos mantener en el corazón esa amabilidad y fuerza básicas e innegables, empaparán todo nuestro cuerpo y empezaremos a empapar nuestro entorno y el mundo.

Así que les ruego que, si quieren, siéntense, respiren y permitan que la luna de la amabilidad aparezca en su corazón. Así como en el cielo nocturno, cuando vemos la luna, irradia una luz fría de luminosidad, conecten con esa amabilidad subyacente, ese sentimiento sencillo de estar conectado. Es como un río, no es especial ni profundamente intelectual o emocional sino que es ese sentimiento de querer sólo estar conectado. La amabilidad es la capacidad de ser a los demás y darse cuenta de que estamos conectados de forma innata. Es la capacidad de cambiarnos por los demás. Es la capacidad de tener la fortaleza.

Por tanto, permitan que los rayos de la luna fría toquen a quienes amamos: la familia y los amigos. No estamos en una isla dentro de nosotros, hay algo natural en conectar con quienes amamos.

Dejen ahora que esos rayos de luna toquen a quienes nos son indiferentes, a quienes no conocemos necesariamente bien. Dejen que la amabilidad sea una manera de conectar con esos individuos con quienes no tenemos intimidad. Dejen que este poder se genere desde el centro del corazón. Quien lo desee puede poner la mano en el corazón. Encuentren esa fuente de poder, amabilidad, inteligencia, paciencia.

Después dejen que esos rayos de luna, de hecho, irradien e incluso toquen a quienes nos presentan un desafío. Vamos a incluirlos, dándonos cuenta de que, en última instancia, no somos muy distintos. Dejen que se expanda.

En este día de Shambhala vamos a extender esa luna de amabilidad por toda la comunidad Shambhala, por el mundo entero, ya que estamos practicando juntos en este momento. Que sea una comunidad capaz de ser amable unos con otros. Que creemos una cultura basada en esto. Que como comunidad Shambhala extendamos esto al mundo. Que la luna de la comunidad se entienda por el mundo entero, reconfortando el dolor y el sufrimiento. Que salga esto de lo profundo de nuestro ser.

Les invito en este momento a hacer una aspiración que dirija nuestra vida y a comenzar este año nuevo con este espíritu de guerrero que nos permite tener la fortaleza de tocar esa amabilidad y no estar abrumados sino a extender la verdadera base de nuestra humanidad.

Si lo deseen pueden hacer una inclinación para terminar.

Gracias a todos, con mi amor y gratitud profundos.

Y les ruego que se diviertan un poco, si corresponde.

A veces cuando nos esforzamos en algo, la celebración es mucho mejor.

Vamos a ser verdaderamente capaces de celebrar la humanidad. ¿De acuerdo?

¡Alegre día de Shambhala!

La Sakyong Wangmo, Dechen Chöying Sangmo:

The Sakyong Wangmo

¡Todos tienen un aspecto hermoso y radiante! ¡Perfecto para empezar el día! Y el año nuevo.

Tashi Deleg y alegre día de Shambhala para todos y para quienes participan en el mundo entero. ¡Tashi Delek! ¡Feliz losar! Y a todos los niños de Shambhala, feliz día de Shambhala y sé que hay muchos niños reunidos aquí y esperando fuera de esta sala. Sé que hoy muchos están escuchando y mirando.

El día de Shambhala está para mí muy relacionado con la familia y la comunidad. Como niña que creció en una comunidad tibetana en la India, como decimos en tibetano, “losar”, el año nuevo es todo en uno: la navidad, el cumpleaños y el año nuevo, por supuesto. Como niños nos emocionaba despertar temprano y era el momento de que las familias se reuniesen, en toda circunstancia, para dar la bienvenida al año nuevo con lungta y caballo de viento y celebráramos estar vivos y ser agradecidos. Les invito a todos a que se unan al Sákyong y a mí para recibir el año nuevo con buena energía y lungta.

Parece que esto es especialmente importante en este momento porque, como saben, el mundo es un lugar de desafío. No estamos separados de eso retos pero somos muy afortunados de tener una manera de enfrentarnos a esos retos, encarnando la dignidad, la amabilidad y el cuidado. Es importante que manifestemos esos principios como comunidad porque es un ejemplo para nuestros hijos y las generaciones futuras.

Me gustaría animarles a que continúen y profundicen en su práctica.

Me inspira todo lo que el Sákyong hace por el mundo. Es sorprendente ver cuánta dedicación y esfuerzo pone en esta visión.

Y estoy especialmente encantada de que trabaje en la capacidad de conversar. ¡Ya saben lo que quiero decir!

Sé que este año mis hijas están muy emocionadas y felices porque es el año del perro, porque esperan poder conseguir un cachorro que han estado deseando mucho tiempo.

Alegre día de Shambhala para todos nuevamente. Les ruego que disfruten el resto del día y lo celebren con amigos, familia y comunidad. ¡Feliz losar y también para quienes nos ven en Internet!

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